Contra la Usura y Despilfarro

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Los culpables siguen cobrando cifras millonarias

POESIA QUE PROMETE XIX: Semana Santa en Guareña de Luis Chamizo

En estos días de dificultades, para sacar fuerzas de nuestros adentros. Va por todos vosotros. Para hacer llegar los sentimientos a flor de piel.

Pregón Semana Santa 2008 Interior Iglesia Santa María de Guareña.


Recital poético, a cargo de D. Luis Miguel Espino.


SEMANA SANTA EN GUAREÑA 


 

              I

 

Eja que lo cuente

como sé de maña,

qu´en jamás jue´l muchacho pal pueblo

po Semana Santa.

y endispués que lo iga, ya puedes

endigale en las cosas cristianas

y enseñale bien el Catecismo

pa que no barbarice a sus anchas.

Cuéntalo, muchacho; ¿qué pasa pol pueblo

por Semana Santa?

 

     - Pos verá osté, padre, pasan muchas cosas;

yo no sé si sabré yo explicalas:

anti to, lo qu´a mí más me gusta

son las pruseciones: ¡qué cosa más maja!:

unas parigüelas mu grandes, mu finas,

mu bien jatiadas,

y en lo arto una Virgen mu moza,

mu güena, mu santa,

qu´asín me lo ician tós los que pol pueblo

la prusecionaban.

 

     Iba mucha gente,

con velas mu largas,

en dos carrefilas po los enceraos

pa dale compaña;

y en medio curas y tamién ceviles

con las escopetas a la funeraria,

por si alguno de mala nacencia

juera osao en llegar a insultala.

 

     ¡Qué Virgen más güena, qué Virgen más moza,

qué Virgen más santa!...

 

     Al pasá po la casa e los ricos,

¡pumba!, s´encendían toás las luminarias,

y cantaban los mozos cantares,

esos cantarcinos que pol pueblo andan,

que agora es la möa,

que hacen gorgoritos y hacen mojigangas

como los triníos de las golondrinas

que mus espabilan cuando viene´l alba,

y al pasá po la casa e los probes,

tamién había luces dando luminaria:

luces de pitrolio qu´apagab el aire;

quinqueses, candiles en tóas las ventanas,

que paecían relamiase de gusto

al pasá la Virgen elante e su casa.

 

     Y pa mí qu´a Ella no debía gustale

la lus elertrina pa que l´alumbrara:

¡la lus elertrina, tan seria, tan fosca,

con sus alambraos y sus maquinarias,

y con sus celipas y con sus tornillos

que d´un gorpe encienden y d´un gorpe apagan!

 

     ¡La Virgen, la Virgen!... Ella dende arriba

de las parigüelas que la porteaban,

lo mesmo a los ricos, lo mesmo a los probes,

a tós los miraba con la mesma cara;

y.., ¡qué corci! a mí me paecía

qu´a nusotrso mejó nos miraba,

paeciendo icirnos

con aquellos ojos cuajaos e lágrimas:

"¡Peirme, muchachos,

peirme con gana,

pa que Dios sus conceda a vusotros

lo que os jaga falta!"

 

     Y yo l´he peïo

a esa Virgen tan güena y tan santa,

a esa Virgen que ya no m´acuerdo

cómo la mentaban,

qu´aremate mu pronto esta guerra

y que pare e llover, porque´l agua,

que mus quita trebajo a los probes,

está jorobando toita la senara.

 

     ¡Yo no sé que será de nusotros

como siga metio´l tiempo en agua,

y en Melilla sigan los hombres mandones

trillando la granacias!...

 

     Y el pan n´ha subio, gracias al alcarde,

qu´a los panaëros ha tenío a raya,

qu´es presona de mucha concencia,

que mus dio trebajo a tós en la praza.

 

¡Ay, padre; qué güenos que son los señores

cuando icen a seglo con gana!

 

Tós los del casino de nuestro partío

le daron limosna a to´l que llegaba,

y sin destinciones, y sin miramientos,

juera gente suya o juera contraria.

 

                    II

 

     Yo tamién me gusta

la Semana Santa,

por sus comilonas

llenas de durzainas.

Muchos platos, muchos,

ca uno de su casta,

porque pa estos días,

agüela Tomasa,

ha mercao unos peces mu grandes,

más grandes que carpas,

que se pescan mu lejos, mu lejos,

más allá e Zafra,

y que saben d´un modo más rico

que los que se pescan en el Guadiana.

¡Chacho!, qué potingues, y cuántos guisotes,

y cuántas cosinas, y cuántas durzainas

pa ponerse jartete y pa dirse

a los morumentos pa vé las muchachas.

 

     ¡Chacho!, qué jorgorio hay en las tinieblas

en cuanto las últimas candelas s´apagan.

Yo di matracazos

con la mi matraca,

y arrimé silbíos

que naide arrimaba.

Y no era yo solo; que tós los muchachos

jacían lo mesmo metiendo bullanga;

porque mus dijera la señá Colasa

qu´hay que meter bulla

pa que los diablillos del Santo se salgan,

porque tienen töavía la querencia

d´hacer perrerías con la gente santa

y atizá zurriagazos al Cristo

qu´en aquellos tiempos le crucificaran.

 

                    III

 

     Yo tamién lo qu´a mí más me gusta

es cuando se juntan dambos en la praza,

la Virgen aquella y el Resucitao.

¡Chaco, qué estrumpicio cuando me la estapan!...

Al bori sin bori, prencipian los curas,

y tlon, tlon, tolón, tolón, toitas las campanas,

y tachinda, chinda, tós los del Pulío,

y las escopetas jarriando descargas,

y... estas cosas padre, no son pa contao,

no son pa explicalas,

tié osté qu´ir otro año pa velas,

tié osté qu´ir con mi madre y mi hermana,

pa enterase de toas las cosinas

que pasan pol pueblo por Semana Santa.



Machacando las Almendras.

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Una entrada muy apropiada para los días que se avecinan.
Los poemas muy sentidos, y las fotografías una buena muestra del fenómeno que se vive en nuestra tierra cada Semana Santa.
Un abrazo.

Eugenia dijo...

Hace muy poco que he escuchado esa poesía, en un acto en el pueblo, y aunque es maravillosa leerla, el escucharla de alguien con sentimiento es espectacular. Las imágenes que le acompañan son preciosas. ¡Qué ganas de disfrutar de esos días! Me encanta la Semana Santa, se vive todo con tanta intensidad...gracias por esta preciosa poesia y por las imágenes maravillosas que hacen sentir mas cerca esta fiesta que la vivo con el mayor de los sentimientos.
Un saludo