Contra la Usura y Despilfarro

Contra la Usura y Despilfarro
Los culpables siguen cobrando cifras millonarias

UN FACHA DE SIETE AÑOS de Arturo Pérez Reverte



Un artículo titulado "Un facha de siete años", aparecido el pasado 6 de julio en el suplemento XL Semanal, donde el autor de "Alatriste" nos pone a caldo a todos los españoles. A los de hoy, se entiende; a los de "este país de mierda", como sólo puede apostrofarlo quien de verdad lo ama. Sus razones no le faltan. ¿Cuáles? Pasen y vean.

ARTURO PÉREZ REVERTE

Me interpela un lector algo –o muy– dolido porque de vez en cuando aludo a España como este país de mierda. El citado lector, que sin duda tiene un sentimiento patriótico susceptible y no mucha agudeza leyendo entre líneas, pero está en su derecho, considera que me paso varios pueblos y una gasolinera. Le extraña, por otra parte, y me lo comunica con acidez, que alguien que, como el arriba firmante, ha escrito algunas novelas con trasfondo histórico, y que además parece complacerse en recuperar episodios olvidados de nuestra Historia en esta misma página, sea tan brutal a la hora de referirse a la tierra y a los individuos que de una u otra forma, le gusten o no, son su patria y sus compatriotas.

La verdad es que podría, perfectamente, escaquearme diciendo que cada cual tiene perfecto derecho a hablar con dureza de aquello que ama, precisamente porque lo ama. Y cuando abro un libro de Historia y observo ciertos atroces paralelismos con la España de hoy, o con la de siempre, y comprendo mejor lo que fuimos y lo que somos, me duelen las asaduras. Aunque, la verdad, ya ni siquiera duelen Al menos no como antes, cuando creía que la estupidez, la incultura, la insolidaridad, la ancestral mala baba que nos gastamos aquí, tenían arreglo. La edad y las canas ponen las cosas en su sitio: ahora sé que esto no lo arregla nadie.
España es uno de los países más afortunados del mundo, y al mismo tiempo el más estúpido. Aquí vivimos como en ningún otro lugar de Europa, y la prueba es que los guiris saben dónde calentarse los huesos. Lo tenemos todo, pero nos gusta reventarlo. Hablo de ustedes y de mí. Nuestra envilecida y analfabeta clase política, nuestros caciques territoriales, nuestros obispos siniestros, nuestra infame educación, nuestras ministras idiotas del miembro y de la miembra, son reflejo de la sociedad que los elige, los aplaude, los disfruta y los soporta. Y parece mentira. Con la de gente que hemos fusilado aquí a lo largo de nuestra historia, y siempre fue a la gente equivocada. A los infelices pillados en medio. Quizá porque quienes fusilan, da igual en qué bando estén, siempre son los mismos.
Pero me estoy metiendo en jardines complejos, oigan. El que quiera tener su opinión sobre todo eso, acertada o no, pero suya y no de otros, que lea y mire. Y si no, que se conforme con Operación Triunfo, con Corazón Rosa o con Operación Top Model, o como se llamen, y le vayan dando. Cada cual tiene lo que, en fin, etcétera. Ya saben. Por mi parte, como todavía me permiten y pagan este folio y medio de terapia personal cada semana –es higiénico poder morir matando–, me reafirmo un día más en lo de país de mierda. Y lo voy a justificar hoy, miren por donde, con una bonita anésdota anesdótica. Una de tantas.
Verán. Un niño de siete años, sobrino de un amigo mío, observando hace poco que varios de sus amigos llevaban camisetas de manga corta con banderas de varios países, la norteamericana y la de Brasil entre ellas –algo que, por lo visto, está de moda–, le pidió al tío de regalo una camiseta con la bandera española. «Van a flipar mis amigos, tito», dijo el infeliz del crío. Según cuenta mi amigo, el sobrinete bajó al parque como una flecha, orgulloso de su prenda, con la ilusión que en esas cosas sólo puede poner una criatura. A los diez minutos subió descompuesto, avergonzado, a cambiarse de ropa. El tío fue a verlo a su habitación, y allí estaba el chiquillo, al filo de las lágrimas y con la camiseta arrugada en un rincón. «Me han dicho que si soy facha o qué», fue el comentario.
Siete años, señoras y caballeros. La criatura. Y no en el País Vasco, ni en Cataluña, ni en Galicia. En la Manga del Mar Menor, provincia de Murcia. Casualmente, y sólo una semana después de que me contaran esa edificante historia infantil, otro amigo, Carlos, gerente de un importante club náutico de la zona, me confiaba que ya no encarga polos deportivos para sus regatistas con el tradicional filetillo de la bandera española en las mangas y en el cuello. «En las competiciones con clubs de otras autonomías –explicó– están mal vistos.»
Dirán algunos que, tal y como anda el asunto, podríamos mandar a tomar por saco ese viejo trapo y hacer uno distinto. Al fin y al cabo sólo existe desde hace dos siglos y medio. Podríamos encargarle una bandera nueva, más actual, a Mariscal, a Alberto Corazón, a Victorio o a Lucchino. O a todos juntos. Pero es que iba a dar igual. Tendríamos las mismas aunque pusiéramos una de color rosa con un mechero Bic, un arpa y la niña de los Simpson en el centro; y en las carreteras, el borreguito de Norit en vez del toro de Osborne. El problema no es la bandera, ni el toro, sino la puta que nos parió. A todos nosotros. A los ciudadanos de este país de mierda.

4 comentarios:

Rache dijo...

Muy bueno el artículo de Arturo Pérez Reverte, como siempre debo decir. Y mira por donde, como tu ya sabes, a mi también me pasó por llevar una pulserita con la bandera de España. La única diferencia es que soy bastante más mayor, me puse a llorar y le solté el de "y tú de qué país eres entonces? Claro que la persona que me lo dijo, la tengo bien clasificada, pero lamentablemente hay muchos como ella.Raquel

Begoña Sánchez dijo...

Me apasiona Reverte, periodista escritor de pluma libre y clara, no creo que nadie que le lea se quede sin entenderle.
Todo lo que añadamos después de su artículo quedaría en meras anecdotas, que todos tenemos sobre el asunto.
Es triste y preocupante que tengamos que aconsejar a nuestros jovenes cuando salen, no llevar los colores de la bandera (pulseras, camisetas..) para evitar conflictos de bandas

Como diría Forges; Paisssss

jose antonio dijo...

me vais a perdonar pero todo lo que dice este hombre lleva razon, pero que no se lamente nadie de lo que vivimos, porque es la educacion que nos disteis en su dia y que se sigue impartiendo practicamente a diario, ya sea noticiarios, periodicos,series,etc. la gran mayoria son titeres de algun titiritero, llamese familia, partido politico,o grandes movimintos sociales.La pena es que todos lo vemos pero nadie toma medidas y que bonito es criticar sin buscar una solucion.Tengo 35 años mis padres de clase obrera de ideales de izquierda pero sin dar la espalda a la derecha y no considero que llevar la bandera de españa sea de fachas, sino sentirte orgulloso del pais en el que vives, por sus lugares, su gente ,sus tradiciones( menos el toreo, estoy encontra del maltrato animal y creo que podria haber otro final para el toro sin tener que perder la tradicion)etc. asi que la llevo con orgullo y eso que se lo que opinan algunos que estan estancados en el pasado,pero el problema es de ellos no mio.Asi que y con esto termino pidiendo a toda esa gente que puede hacer algo como sois las madres, escritores de renombre, politicos, etc empeceis a promover la sensatez y no os limiteis solo a criticar a este precioso pais, que si alguien lo hace "parecer" un pais de mierda creo que ustedes ya saben quienes son...
y perdonen si no me he explicado como arturo, pero entre que mis padres no me pudieron pagar unos estudios y que yo no soy un lumbreras pues...
ahora si me enseñaron a disfrutar y respetar y como no a tener la esperanza que trabajando puedes conseguirlo casi todo, incluso cambiar los ideales de un pais, por supuesto no se consigue de la noche a la mañana ,pero habra que empezar por educar a nuestros hijos para un futuro aun ese fururo nosotros no lo vemos se lo dejamos en herencia a ellos.gracias

jose antonio dijo...

por cierto begoña, si tu no sientes que hagas nada malo porque tienes que aconsejar a tus hijos que no las lleven, explicales porque las pueden llevar si quieren, que veras que algun dia tu hijo podra llevarla y sera el el que se ria de su amigo por esa mentalidad retrograda, como yo hice en su dia con los mios, los cuales ya como me conocen y saben mis motivos, jamas me han vuelto hacer ningun comentario
mi pequeña aportacion al cambio